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¿Alguna vez ha sentido que un olor de la infancia le transporta inesperandamente a un recuerdo del pasado? Un estudio neurocientífico publicado en la revista Current Biology revela que los primeros olores ocupan un lugar privilegiado en el cerebro, lo que explica por qué la memoria olfativa puede llegar a ser tan vívida. “La primera vez que asociamos un objeto a un olor se crea una huella profunda en el cerebro”, explica Yaara Yeshurun, del Instituto Weizmann de Israel, que aclara que esto sucede tanto para olores agradables como desagradables. “Según nuestro anterior paradigma las primeras asociaciones olfativas y las posteriores se recordaban con igual intensidad, pero hemos comprobado que no es así, que hay una memoria especial la primera vez que olemos algo, que es creada en nuestro cerebro por las regiones del hipocampo y la amídgala”, aclara Yeshurun.
Según los investigadores se trata de una impronta privilegiada, y observando en el momento de la exposición el sistema nervioso sería posible predecir qué asociación olfatoria va a ser recordada. Conocer cómo funciona podría ayudar a borrar recuerdos traumáticos, pronostica Yeshurun Reddit!
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*El Nacimiento de mi Hija; díptico fotográfico sobre canvas; Serie Egología; 2005. (The Birth of My Daughter, photographic diptych printed on canvas; Egology Series; 2005)*
Description: "Desde el comienzo de mi embarazo soñaba con hacerme una foto unida a mi bebé por el cordón umbilical. Esto surgió en un intento de contrarrestar tantas maternidades "de película" (literal y metafóricamente hablando) que tanto el cine, la publicidad y toda la historia del arte vienen enseñándonos. Estas maternidades refuerzan el estereotipo surgido a partir de las fantasías heterosexuales masculinas, en donde existe la dualidad madre/puta, siendo sacralizado todo lo relacionado a la "madre" (maternidad con velo incluido).Se refuerza la imagen de la mujer no como protagonista y héroe, sino como alguien enfermo, fuera de control, alguien que requiere asistencia. Una vez más, se toma a la mujer como objeto, y el objeto no sangra.Con estas fotos me interesaba mostrar una maternidad desde mi experiencia, en donde para parir me abro, me transformo, sangro, grito y sonrío. Sonrío porque el dolor me acerca a mi hija, sonrío porque el dolor me demuestra lo fuerte que soy, sonrío porque soy protagonista, sonrío porque soy héroe.Refutando la idea de fragilidad culturalmente aprendida, me interesa mostrarme en control de mi experiencia. Estoy de pie, con la placenta aún dentro mío, con mi bebé unida a mi por el cordón; y hago lo que me da la gana, decido cuando detenerme, hacer la foto y mostrarme.A un nivel más histórico me interesa levantar el "velo". Mostrar una maternidad menos virginal. Una maternidad vista desde el arquetipo de la mujer-primal, la mujer bestia que no tiene NADA prohibido. Una maternidad no desde los ojos de Eva (el castigo divino de "parirás con el dolor de tu cuerpo") sino vista a través de los ojos de Lucy (la primer humanoide)."

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